sábado, 12 de octubre de 2013

Miedo a ti.

Que tu corazón sangre cada una de las letras que tú escribes pues te darás cuenta de que de verdad estás jodida, inmensamente jodida. 
Nunca podrás evitar su sonrisa, su puta sonrisa que se clava en tu mirada y te vuelves tan dulce y tan indefensa ante él que te la contagia pero más tonta. Siento que cuando estoy con él el mundo se para y nos deja disfrutar de cada momento juntos pero siempre uno de los dos desaparece y, al parecer, por motivos que ambos desconocemos. 'Nos cuesta bien poco ponernos de acuerdo', ojalá, nunca seremos capaces de ello pues sabes perfectamente que yo tengo que tener la última  palabra, al igual que tú y, fíjate, tan iguales y a la vez, tan diferentes. Nos gusta todo de la otra persona pero nunca seremos capaces de mirarnos a la cara y confesarlo, significaría que el corazón ha ganado a la razón y que dependeríamos uno del otro. Qué bonito y a la vez desastroso. Lo peor que puede pasar es que sentir algo por alguien y no ser capaz de decirlo, el miedo es el peor sentimiento que existe. Ojalá reuniera el valor suficiente para mirarte a los ojos y decírtelo, a esos ojos verdes que me hacen temblar más que nadie.

Hace unos días, me di cuenta, no soy la única que tiembla al verte, tú también lo haces. Me acuerdo perfectamente cuando acercaste tu mano a la mía, cogí tu móvil y vi cómo tu mano temblaba, la mía también pero quise disimular. Cuando me regalaste esa flor de papel.. Dime si significa algo, de verdad, quiero saberlo, podemos intentarlo sólo si tú quieres pero, de sobra sabes, que ese paso no seré yo quien lo dé.


viernes, 2 de agosto de 2013

Quizás los besos que no se dan son los que más duelen.

Llevo mucho tiempo pensando en el día en el que tú volvieras, las ganas que tendría de verte y darte un beso, pero como era de esperar en el momento que te vi supe que quizás todo se habría enfriado. Después de 15 días sin verte fue como si la vida quisiera volverme a joder, simplemente fue mi sensación pero cuando me acerqué a ti después de besos y caricias simplemente me diste dos besos. Fueron los dos besos más difíciles de mi vida, lo juro. Darle dos besos a la persona con la que has compartido noches de besos sin final, duele. 
Me pasé el resto del día calentándome la cabeza por tu reacción, hice como si nada hubiera pasado pero cada vez tenía más ganas de ti, no podía olvidar esa sensación de que ya nada era como antes.
Me destrozaste con dos simples besos que podrías darle a cualquiera. Por mucho que me dijeran que simplemente tenías un mal día en casa yo seguía pensando que la culpa era mía.
Al fin decidí hablar contigo y preguntarte qué te pasaba y tras tu explicación me sentí aliviada pero estaba claro que ese beso que no nos dimos nos dolió a ambos. 
Nuestras miradas eran simplemente nuestras, nos mirara quien nos mirara, nos hablara quien nos hablara, cuando nuestras miradas se cruzaban el tiempo se paraba.
Hicimos como que todo a nuestro alrededor hubiera desaparecido y simplemente pasamos a devorarnos con la mirada, era todo lo que nos quedaba en ese momento. 
Pero después de todo, no estás aquí y yo sigo esperando a que vuelvas otra vez y quiero que todo vuelva a ser lo que era antes de irte porque, aunque me cueste un mundo decírtelo, te he echado mucho de menos.




martes, 11 de junio de 2013

Casi sin darte cuenta.

No sé si se puede explicar eso que se siente cuando el chico que te gusta te sonríe. Ese segundo en el que te sientes la persona más tonta del mundo y luego, vuelves a tu triste realidad. Él piensa que para ti no significa nada pero, para ti, significa algo más que todo. 
Esa sonrisa es capaz de alegrarte el resto del día, porque al verle sientes que se te para el corazón, tu respiración se entrecorta y empiezas a temblar. 
Ese miedo que tienes a que él se dé cuenta y no sienta lo mismo, esas rayadas hasta las tantas porque no sabes qué siente él, eso te hace darte cuenta de que esa persona te gusta, te importa.
Esa extraña sensación de no saber qué hacer cuando él te mira. No saber si sonreirle, guiñarle un ojo, ponerle caras graciosas o simplemente mantenerle un rato la mirada. La peor sensación del mundo quizás sea esa, el desconcierto del 'qué hacer'.
Ese momento en el que os miráis a los ojos y no sabes si tus ojos te delatan, si él de verdad se está dando cuenta de que tus ojos le piden a gritos una señal y tu boca le suplica un beso. Buscas en su mirada una simple muestra de lo que él siente pero tú no encuentras nada. No sabes si es que lo esconde o simplemente no tienen nada que transmitirte.
Esas noches que te quedas en vela pensando en su sonrisa, en su forma de mirarte, simplemente en él, en nadie más que en él. 
En ese momento, te das cuenta de que estás jodida, a partir de ahí tu felicidad depende de él.



lunes, 10 de junio de 2013

Somos los dueños de nuestro destino.

Tal vez, algún día valoremos las cosas antes de estar perdiéndolas. Es doloroso pensar que puedes llegar a perder algo que quieres pero la vida a veces es muy injusta y aleja de nuestro lado aquello que en ese momento tiene que desaparecer de ella queramos o no, al fin y al cabo es para bien.
Quizás en ese momento pensemos que está todo en nuestra contra pero basta detenerse un segundo a plantearse si de verdad seríamos las mismas personas si la vida no nos pusiera en situaciones difíciles ¿qué sería de nosotros? ¿Seríamos como somos? 
Puede que no fuéramos las mismas personas porque cada bache nos hace más fuertes y nos hace afrontar día a día las cosas con más fuerza. Somos la suma de nuestras experiencias, es cierto porque si dejáramos un minuto de luchar por lo que de verdad queremos en la vida ¿qué sentido tiene la vida?
Dicen que nacemos para algo, con un fin, y si pierdes las ganas por alcanzarlo, ¿significa que nacemos para nada?
Tal vez nadie tenga la respuesta correcta porque no existe solución para todo lo que nos rodea ni para todos nuestros planteamientos, pero pensándolo bien, aunque perdamos las ganas por algo siempre las tendremos para otra cosa que puede llevarnos por el buen o por el mal camino pero, en suma, será el camino que nosotros elijamos ya que somos los dueños de nuestro destino.


jueves, 6 de junio de 2013

Por todo lo que nos queda.

Cada mañana me despierto deseando que tú decidas venir y decirme un simple 'te quiero'. Sueño cada noche con poder despertar todos los días a tu lado pero sé que es imposible. Quiero ser yo misma contigo, quiero poder besarte y dejar de tragarme estas ganas de darte un beso a todas horas.

Ojalá pudiera cuidarte cada día, más de lo que nadie lo ha hecho y hacerte el chico más feliz del mundo. Lo que daría por sentirte muy cerca de mí, por tener tu boca a escasos milímetros de la mía y darte el mejor beso de tu vida.

Porque a pesar de todo, de tus ganas de picarme, de tus malas contestaciones y tus 'va, no seas tonta' que en cada momento me sacaban una sonrisa, a pesar de todo lo bueno y de todo lo malo, sigo queriendo que formes parte de mi vida.

Hacía tiempo que yo no sentía estas cosas, me asusta la idea de poder llegar a sentir algo distinto y que tú no me correspondas.

Quiero que me mires a los ojos y me digas todo lo que llevas dentro, tanto lo bueno como lo malo.

Reunir el valor para decirte todo esto y más a la cara y oír un 'yo siento lo mismo pequeña', que sé que no va a pasar.

Saber que tienes las mismas ganas de besarme que yo a ti me consuela, pero me acojono cuando pienso en tenerte tan cerca, ojalá te quedes a escasos centímetros de mi boca siempre y permanezcan nuestras ganas de besarnos porque después de todo, debemos dar las gracias.

Gracias por habernos conocido, por habernos deseado y, sobretodo, por todo lo que nos queda.



Ojalá.

Cada vez que me miras, me matas. Siento tu mirada fija en la mía y se me escapa una sonrisa, tan tonta, tan mía. Quizás lo peor sea que está provocada por ti, no quiero, pero no puedo evitarlo. Soy incapaz de decirte lo que me provocas con tan sólo una sonrisa. No puedo evitar sonreír al escuchar tu nombre, que me tiemble la voz cada vez que te veo, que no pueda reprimir las ganas de verte.

Ojalá pudiera susurrarte al oído todo lo que llevo por dentro, que algún día pueda pasarte conmigo lo que a mí contigo. Siento no poder soltártelo por miedo a que algo cambie. 

Puede que ya haya cambiado. Echo de menos cada conversación de esas que teníamos hasta las tantas, nuestras tonterías sin sentido pero tan nuestras. Eras por lo que yo trasnochaba, porque cada sonrisa tuya se me quedaba grabada, no puedo evitarlo.

Ojalá algún día te des cuenta, ojalá.