No sé si se puede explicar eso que se siente cuando el chico que te gusta te sonríe. Ese segundo en el que te sientes la persona más tonta del mundo y luego, vuelves a tu triste realidad. Él piensa que para ti no significa nada pero, para ti, significa algo más que todo.
Esa sonrisa es capaz de alegrarte el resto del día, porque al verle sientes que se te para el corazón, tu respiración se entrecorta y empiezas a temblar.
Ese miedo que tienes a que él se dé cuenta y no sienta lo mismo, esas rayadas hasta las tantas porque no sabes qué siente él, eso te hace darte cuenta de que esa persona te gusta, te importa.
Esa extraña sensación de no saber qué hacer cuando él te mira. No saber si sonreirle, guiñarle un ojo, ponerle caras graciosas o simplemente mantenerle un rato la mirada. La peor sensación del mundo quizás sea esa, el desconcierto del 'qué hacer'.
Ese momento en el que os miráis a los ojos y no sabes si tus ojos te delatan, si él de verdad se está dando cuenta de que tus ojos le piden a gritos una señal y tu boca le suplica un beso. Buscas en su mirada una simple muestra de lo que él siente pero tú no encuentras nada. No sabes si es que lo esconde o simplemente no tienen nada que transmitirte.
Esas noches que te quedas en vela pensando en su sonrisa, en su forma de mirarte, simplemente en él, en nadie más que en él.
En ese momento, te das cuenta de que estás jodida, a partir de ahí tu felicidad depende de él.

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