martes, 11 de junio de 2013

Casi sin darte cuenta.

No sé si se puede explicar eso que se siente cuando el chico que te gusta te sonríe. Ese segundo en el que te sientes la persona más tonta del mundo y luego, vuelves a tu triste realidad. Él piensa que para ti no significa nada pero, para ti, significa algo más que todo. 
Esa sonrisa es capaz de alegrarte el resto del día, porque al verle sientes que se te para el corazón, tu respiración se entrecorta y empiezas a temblar. 
Ese miedo que tienes a que él se dé cuenta y no sienta lo mismo, esas rayadas hasta las tantas porque no sabes qué siente él, eso te hace darte cuenta de que esa persona te gusta, te importa.
Esa extraña sensación de no saber qué hacer cuando él te mira. No saber si sonreirle, guiñarle un ojo, ponerle caras graciosas o simplemente mantenerle un rato la mirada. La peor sensación del mundo quizás sea esa, el desconcierto del 'qué hacer'.
Ese momento en el que os miráis a los ojos y no sabes si tus ojos te delatan, si él de verdad se está dando cuenta de que tus ojos le piden a gritos una señal y tu boca le suplica un beso. Buscas en su mirada una simple muestra de lo que él siente pero tú no encuentras nada. No sabes si es que lo esconde o simplemente no tienen nada que transmitirte.
Esas noches que te quedas en vela pensando en su sonrisa, en su forma de mirarte, simplemente en él, en nadie más que en él. 
En ese momento, te das cuenta de que estás jodida, a partir de ahí tu felicidad depende de él.



lunes, 10 de junio de 2013

Somos los dueños de nuestro destino.

Tal vez, algún día valoremos las cosas antes de estar perdiéndolas. Es doloroso pensar que puedes llegar a perder algo que quieres pero la vida a veces es muy injusta y aleja de nuestro lado aquello que en ese momento tiene que desaparecer de ella queramos o no, al fin y al cabo es para bien.
Quizás en ese momento pensemos que está todo en nuestra contra pero basta detenerse un segundo a plantearse si de verdad seríamos las mismas personas si la vida no nos pusiera en situaciones difíciles ¿qué sería de nosotros? ¿Seríamos como somos? 
Puede que no fuéramos las mismas personas porque cada bache nos hace más fuertes y nos hace afrontar día a día las cosas con más fuerza. Somos la suma de nuestras experiencias, es cierto porque si dejáramos un minuto de luchar por lo que de verdad queremos en la vida ¿qué sentido tiene la vida?
Dicen que nacemos para algo, con un fin, y si pierdes las ganas por alcanzarlo, ¿significa que nacemos para nada?
Tal vez nadie tenga la respuesta correcta porque no existe solución para todo lo que nos rodea ni para todos nuestros planteamientos, pero pensándolo bien, aunque perdamos las ganas por algo siempre las tendremos para otra cosa que puede llevarnos por el buen o por el mal camino pero, en suma, será el camino que nosotros elijamos ya que somos los dueños de nuestro destino.


jueves, 6 de junio de 2013

Por todo lo que nos queda.

Cada mañana me despierto deseando que tú decidas venir y decirme un simple 'te quiero'. Sueño cada noche con poder despertar todos los días a tu lado pero sé que es imposible. Quiero ser yo misma contigo, quiero poder besarte y dejar de tragarme estas ganas de darte un beso a todas horas.

Ojalá pudiera cuidarte cada día, más de lo que nadie lo ha hecho y hacerte el chico más feliz del mundo. Lo que daría por sentirte muy cerca de mí, por tener tu boca a escasos milímetros de la mía y darte el mejor beso de tu vida.

Porque a pesar de todo, de tus ganas de picarme, de tus malas contestaciones y tus 'va, no seas tonta' que en cada momento me sacaban una sonrisa, a pesar de todo lo bueno y de todo lo malo, sigo queriendo que formes parte de mi vida.

Hacía tiempo que yo no sentía estas cosas, me asusta la idea de poder llegar a sentir algo distinto y que tú no me correspondas.

Quiero que me mires a los ojos y me digas todo lo que llevas dentro, tanto lo bueno como lo malo.

Reunir el valor para decirte todo esto y más a la cara y oír un 'yo siento lo mismo pequeña', que sé que no va a pasar.

Saber que tienes las mismas ganas de besarme que yo a ti me consuela, pero me acojono cuando pienso en tenerte tan cerca, ojalá te quedes a escasos centímetros de mi boca siempre y permanezcan nuestras ganas de besarnos porque después de todo, debemos dar las gracias.

Gracias por habernos conocido, por habernos deseado y, sobretodo, por todo lo que nos queda.



Ojalá.

Cada vez que me miras, me matas. Siento tu mirada fija en la mía y se me escapa una sonrisa, tan tonta, tan mía. Quizás lo peor sea que está provocada por ti, no quiero, pero no puedo evitarlo. Soy incapaz de decirte lo que me provocas con tan sólo una sonrisa. No puedo evitar sonreír al escuchar tu nombre, que me tiemble la voz cada vez que te veo, que no pueda reprimir las ganas de verte.

Ojalá pudiera susurrarte al oído todo lo que llevo por dentro, que algún día pueda pasarte conmigo lo que a mí contigo. Siento no poder soltártelo por miedo a que algo cambie. 

Puede que ya haya cambiado. Echo de menos cada conversación de esas que teníamos hasta las tantas, nuestras tonterías sin sentido pero tan nuestras. Eras por lo que yo trasnochaba, porque cada sonrisa tuya se me quedaba grabada, no puedo evitarlo.

Ojalá algún día te des cuenta, ojalá.