jueves, 6 de junio de 2013

Ojalá.

Cada vez que me miras, me matas. Siento tu mirada fija en la mía y se me escapa una sonrisa, tan tonta, tan mía. Quizás lo peor sea que está provocada por ti, no quiero, pero no puedo evitarlo. Soy incapaz de decirte lo que me provocas con tan sólo una sonrisa. No puedo evitar sonreír al escuchar tu nombre, que me tiemble la voz cada vez que te veo, que no pueda reprimir las ganas de verte.

Ojalá pudiera susurrarte al oído todo lo que llevo por dentro, que algún día pueda pasarte conmigo lo que a mí contigo. Siento no poder soltártelo por miedo a que algo cambie. 

Puede que ya haya cambiado. Echo de menos cada conversación de esas que teníamos hasta las tantas, nuestras tonterías sin sentido pero tan nuestras. Eras por lo que yo trasnochaba, porque cada sonrisa tuya se me quedaba grabada, no puedo evitarlo.

Ojalá algún día te des cuenta, ojalá.




No hay comentarios:

Publicar un comentario